Apendice

Sin tener en cuenta el profundo e innato anhelo del hombre de autotrascenderse, sin comprender su muy natural repugnancia a tomar el arduo camino ascendente y su búsqueda de falsas liberaciones que se dirigen, ya hacia planos inferiores de su personalidad, ya hacia planos horizontales, no podremos hacernos cargo del particular período histórico en que vivimos, ni de la historia en general, de la vida tal como fue vivida en el pasado y como se vive hoy día. Por ello me propongo aquí tratar algunos de los más corrientes sustitutos de la Gracia, mediante los cuales hombres y mujeres han intentado siempre evadirse de la atormentadora conciencia de ser simplemente ellos mismos.

domingo, 11 de mayo de 2008

.....balada para un loco:::::


Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...


¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!

Como un acróbata demente saltaré,

sobre el abismo de tu escote hasta sentir

que enloquecí tu corazón de libertad...

¡Ya vas a ver!


Quereme así, piantao, piantao, piantao...

Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,

ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!

¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!


Quereme así, piantao, piantao, piantao...

Abrite los amores que vamos a intentar

la mágica locura total de revivir...

¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!


"¡Viva! ¡Viva!",

los locos que inventaron el Amor..

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