Apendice

Sin tener en cuenta el profundo e innato anhelo del hombre de autotrascenderse, sin comprender su muy natural repugnancia a tomar el arduo camino ascendente y su búsqueda de falsas liberaciones que se dirigen, ya hacia planos inferiores de su personalidad, ya hacia planos horizontales, no podremos hacernos cargo del particular período histórico en que vivimos, ni de la historia en general, de la vida tal como fue vivida en el pasado y como se vive hoy día. Por ello me propongo aquí tratar algunos de los más corrientes sustitutos de la Gracia, mediante los cuales hombres y mujeres han intentado siempre evadirse de la atormentadora conciencia de ser simplemente ellos mismos.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Sinfonia agridulce..


Esta vida es una sinfonía agridulce.
Intenta hacer que los extremos se encuentren..
eres un esclavo del dinero y entonces mueres.


Yo tomaré el único camino en el que siempre he estado.
Tu conoces al que te lleva a los lugares donde todas las venas se encuentran.


No cambio, puedo cambiar
Puedo cambiar, puedo cambiar..


Pero estoy aquí en mi molde,
Estoy aquí en mi molde..
Soy un millón de diferentes personas de un día para el otro.
No puedo cambiar mi molde...


No, no, no, no.
Bien, yo nunca rezo pero..
esta noche estoy de rodillas.
Necesito escuchar algunos sonidos
para agradecer el dolor en mi.
Dejé brillar a la melodía, le permití limpiar mi mente..
Me siento libre ahora.
Los caminos aéreos están limpios y no hay nadie cantándome ahora.

No cambio, puedo cambiar.
Puedo cambiar, puedo cambiar..
Pero estoy aquí en mi molde..
Soy un millón de diferentes personas...

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